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¡Hola a todas de nuevo!

La rutina diaria muchas veces es agotadora, pero hay momentos en los que podemos sentirnos más cansadas de lo habitual. A continuación os cuento las razones principales que provocan que estemos tan cansadas.

Trastornos del sueño

Si padecemos insomnio u otros trastornos del sueño, no descansaremos bien. Al no tener un sueño reparador, es obvio que estaremos más cansadas al día siguiente.

Algunos motivos por los que no duermes bien puede ser que te vayas a dormir muy tarde, que bebas alcohol, que fumes por la noche o que tomes cafeína un rato antes de dormir. También si utilizas dispositivos electrónicos como el móvil, la tablet o la televisión antes de dormir puede alterar tu sueño. 

Si queréis conocer más sobre este tema, os recomiendo leer "¿Problemas para conciliar el sueño?", donde aparecen recomendaciones para combatir la falta de sueño sin necesidad de medicamentos.

Falta de nutrientes

Cuando faltan vitaminas o minerales en nuestro organismo, el primer síntoma es el cansancio y la fatiga. En primer lugar, os recomiendo hacer un chequeo para comprobar que todos los nutrientes se encuentren en los niveles adecuados.

Os recomiendo seguir una dieta completa, sana y equilibrada. La mejor dieta es la mediterránea, que incluye mucha fruta y verdura. 

Puedes tomar algún complemento alimenticio para aportar aquello que te haga falta, sobre todo en situaciones de mayor desgaste. Os recomiendo tomar un complemento que contenga magnesio, ya que contribuye a disminuir el cansancio y la fatiga, como NM Magnesio. También multivitamínicos si lo que necesitas son vitaminas del grupo B, vitamina C o vitamina D.  Las mejores marcas de multivitamínicos son Pharmaton o Supradyn. 

Otro nutriente que puede faltar y provocar cansancio es el hierro. Este mineral se encuentra en nuestra sangre e interviene en la  síntesis de glóbulos rojos. Si nos falta hierro y tenemos anemia ferropénica, el oxígeno no se transportará adecuadamente a todas las células, manifestándose con cansancio.

No desayunar

El desayuno es la comida más importante del día. Lo necesitamos para tener energía desde primera hora de la mañana. Se recomienda tomar alimentos que aporten energía, como hidratos de carbono.

Yo os recomiendo tomar tostadas de pan integral o cereales integrales, porque son hidratos de carbono complejos. Este tipo de hidratos liberan glucosa de forma progresiva, manteniendo los niveles de glucosa estables en el tiempo de manera progresiva. 

No beber suficiente agua

Se recomienda tomar 2 litros de agua o líquidos cada día. Si no bebemos lo suficiente, nuestro organismo se deshidrata y perdemos energía porque las células necesitan el agua para realizar todas sus funciones.

La deshidratación se manifiesta en cansancio, fatiga y adormecimiento. Nuestra sangre se vuelve más espesa y hay menor volumen de sangre, por lo que nuestro corazón necesita ejercer más fuerza para bombearla. 

Además de beber agua, puedes tomar también zumos de frutas naturales. Evitad las bebidas con cafeína porque aumentan la deshidratación.

No realizar ejercicio

Puede que pienses que haciendo deporte estarás más cansadas, pero todo lo contrario. Si practicas ejercicio físico moderado a diario activarás tu organismo. De hecho, las personas sedentarias suelen sentir más fatiga que las personas activas.

El deporte mejora la circulación sanguínea y moviliza el oxígeno y los nutrientes, llegando mejor a todas las partes de nuestro cuerpo. Por eso, nos sentimos más vitales y con más energía. Además, se liberan hormonas (endorfinas) que aumentan el humor y optimismo, manteniéndonos activas a lo largo del día.

Pero os recomiendo que preferiblemente realicéis cualquier deporte por la mañana y lo evitéis unas horas antes de dormir, ya que puede ser contraproducente y alterar el sueño.

Estar estresada

Un ritmo de vida acelerado nos genera estrés, ansiedad y con ello agotamiento y fatiga. ¿Cómo solucionarlo? Intentad gestionar vuestro tiempo y tareas y tomar momentos de descanso. Seguro que de esa manera mejorará vuestro rendimiento y realizareis todo el menos tiempo y con menos estrés.

Otro truco de relajación es practicar yoga, meditación o ejercicios de respiraciones profundas antes de dormir. Intentad que, antes de ir a la cama, vuestra mente quede en blanco y se relaje, liberando todas las preocupaciones acumuladas durante el día.

Espero que estos consejos os sean de mucha ayuda en vuestro día a día. 

Gracias por leerme y no os perdáis mi próximo post.

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