¿QUÉ HACER CUANDO TOCAS FONDO?

“Cuando llegue al fondo de la vida: reflexione, ¡Podría haber oro  precioso allí!” Ernest Agyemang.

 

Meses atrás escribí una nota en mi agenda, una frase que escuché en un podcast de Erika de la Vega, el cual decía: “Si tu eres lo que haces y no haces lo que eres, entonces ¿Quién eres?” Y reflexionaba sobre lo efímero de la vida y sobre como decidimos vivir nuestro viaje, la mayoría de las veces caminando en la dirección contraria a lo que amamos hacer desde nuestro ser.  Esa pregunta quedo dando vueltas en mi cabeza y una vez más pensé: ¿Qué nos detiene para tener la valentía de desafiarnos y probarnos de lo que somos capaces de hacer para vivir desde nuestro propósito, desde nuestra esencia?

Al empezar a hacerme esta pregunta fue como si el universo entero empezó a conspirar para darme las respuestas correctas desde un panorama donde nada lucía alentador,  el cual aprendí a ver con ojos de gratitud, desde el mismo instante en el que fue cesando la tormenta. Fue así como empecé a comprender lo necesario de que ciertas cosas se desmoronen en tu vida para que las piezas de tu rompecabezas puedan encajar en su justo lugar porque la capacidad para volar más alto es directamente proporcional a la voluntad y el coraje para enfrentar tu versión de tocar fondo.

Aunque parezca una cruel realidad, el dolor te sana. No tuve una real comprensión de todo esto de forma tan simple, para ello tuve que tocar fondo, sumergirme en el abismo para enfrentarme a mi misma de la forma más brutal, dolorosa y honesta. Cuando estás en el punto más bajo te bombardean todo tipo de emociones desagradables: miedo, inseguridad, duda, frustración, desesperanza y depresión. Creo que nadie debería para pasar por allí, pero la paz y tu bienestar tienen un precio bastante alto por el cual primero hay que pagar para poder llegar a su cúspide. Tocar fondo es el comienzo de cuestionar  todo  lo que alguna vez pensaste que era cierto, cuestionas tus motivos, los motivos de otras personas, tus creencias, tus miedos, ¿Por qué hiciste o no algunas cosas? ¿Por qué atrajiste a ciertas personas y circunstancias? ¿Por qué tuviste éxito?  ¿Por qué fracasaste? El tejido mismo de tu vida se pone patas arriba y se examina con detalle. Es a partir de este punto que te construyes de nuevo, desde cero, con una nueva perspectiva basada en tu renovado sentido de claridad, a sabiendas de que lo grandioso de haber tocado fondo es que ya no tienes nada que perder.

Tocar fondo para mí fue como si me hubiese tropezado con las mayores verdades acerca de vida, y estaban justo allí, escondidas en la más profunda oscuridad. Al final, tocar fondo ha sido de las mejores cosas que me han pasado, mientras ese fondo no sea la muerte, siempre podrás salir de ahí. Y al empezar a salir, hazlo con la sabiduría suficiente para apreciar cada peldaño. La próxima vez que las dudas, las traiciones, los fracasos, las desilusiones o incluso las reglas de la sociedad, intenten asaltar tu camino, abre los brazos, levántalos, si quieres correr, hazlo y si tienes que gritar, grita bien alto hasta que tus lágrimas paren, hasta que logres recordar quién eres y a donde perteneces, de esta forma, te estás regalando la oportunidad de que tu corazón vuele más ligero, en serenidad y templanza, en perdón y aceptación, así estarás respetando tu camino con amor incondicional por tu ser, por ser quien eres. Rencuéntrate en la paz de tu propio silencio, el silencio encierra misterios increíbles. Y es exactamente en ese espacio donde verdaderamente conoces a Dios, ese espacio es su taller para recomponer tus partes rotas. En el desierto estas en manos de tu alfarero, en ese lugar: ¡Amate ferozmente y llénate de fe!

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En este sentido, cuando estés atravesando por la senda de lo incómodo, ten la certeza y la confianza de que estas caminando hacia el mejor lugar para ti, tu lugar correcto en el mundo, el cual empieza por la decisión de elegirte y priorizarte. Al tocar fondo recuerdas de lo que estas hecho, aprendes a respetar tu camino sagrado, único e irrepetible, así como debemos tener respeto por el camino de los otros.

Tocar fondo puede convertirse en un despertar de consciencia para expandir tu mente, donde ganas en humildad y compasión para que el alma evolucione y puedas elevar tu espíritu a una nueva dimensión que te permita ser una mejor versión de ti, ya que, después de tocar fondo no hay más nada, solo te queda empezar a subir bajo una nueva mirada, un nuevo enfoque en la próxima vuelta de la ruleta del juego de la vida, es en el momento donde surge tu poder interno, tu garra e incluso tu ternura. Tocar fondo es la chispa que necesitabas para encender la llama de tu fuego interior, ahora puedo ver mi versión realmente plena, completa, en armonía y tenacidad. Cuando tus viejos cimientos se desmoronen, es el momento más sublime para comenzar a construirte de nuevo sobre un terreno más sólido.

La belleza de la vida, está en vivirla desde tu propia verdad, desde tu plan. Vive como si lo que quieres es un hecho y aprende a ser vulnerable porque allí se encierra  tu autenticidad y es lo que marcará una gran diferencia en tu porvenir, en tu futuro inmediato, ese es el primer paso para vivir de acuerdo a lo que realmente eres. Todos somos mucho más que los límites que nos hemos puesto, somos del tamaño de la grandeza del amor de Dios que habita en cada uno de nosotros, somos del tamaño de las virtudes del Padre Creador. Encontrar el camino de vuelta a casa, más allá de un lugar físico, es aprender a volver a ti, es reencontrarte para encender tu luz y así poder iluminar la vida de otros. Sólo una vez que estés dispuesto a explorar tus profundidades más oscuras podrás realmente ser útil en el mundo. Es así como te das cuenta de que tocar fondo no sólo es inevitable sino necesario. En ese fondo es donde empieza el viaje interior para encontrar el sentido de tu vida, tu sentido de propósito y tu propia validación. Este nuevo santuario interior se convierte en la base de una vida feliz y significativa.

Las gemas extraídas en tus momentos más oscuros son las que te brindan coraje, sabiduría y la riqueza interna, lo cual no se puede aprender en ningún otro lugar, solo dentro de ti. En el fondo del abismo, todo se reduce a conocerse a uno mismo, a la capacidad de reflexionar y a ser emocionalmente inteligente. Te desafío a que te embarques en este viaje, porque: “Si tú eres lo que haces y no haces lo que eres, entonces ¿Quién eres?” Cambia el juego a tu favor, no permitas que el miedo te siga quitando la corona. Tocar fondo es doloroso, pero en retrospectiva te darás cuenta de que en realidad es un regalo. Tu existencia es una oración constante de gratitud al universo y a ti mismo por tener el valor de superar los momentos difíciles y por encima de todo, elegir  la vida. No te resistas al dolor, ríndete y abraza tu resiliencia.

¡Eureka!: Encontré oro, justo en el fondo.

POSDATA: Para profundizar más en temas de crecimiento personal para mujeres resilientes, te invito a leer el libro de mi autoría: UNA MUJER AL OTRO LADO DEL MIEDO, disponible en amazon.

Mayerlin Romero.

Escritora/ Venezuela.

@soy.mayer

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