Retos Femeninos

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+ 1.3.- ¡No Jodas, Natalia! 1.5.-LABERINTO DE SUEÑOS
+ Mar y Selva: Narrativa que prodiga enseñanzas y autoestima
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Estamos ya en el cuarto trabajo del primero de dos ejercicios de VERANO DE LETRAS, el taller especial de expresión literaria de RETOS FEMENINOS. Acabamos de leer a Nikt'e Ka'an en la triste historia de Natalia, a quien las lectoras le recriminan su falta de autoestima. Pues ahora, Mar y Selva nos entrega su narrativa pródiga en enseñanzas y autoestima, con un tramo largo de la vida de Gisela. Aquí hay valores en el personaje, como también en la Autora pues es su primer trabajo literario. La leemos:

CRECER O SUFRIR
Mar y Selva.


Gisela se caracterizó por ser una niña callada y solitaria, tenía pocas amigas y solamente un amigo, sus calificaciones siempre fueron bajas ante los ojos de sus padres, quienes le decían "Con que no repruebes está bien", a diferencia de su hermana mayor, quien siempre alcanzaba un promedio de 10 y era el orgullo de la familia.

Uno de sus grandes miedos era la temporada de exámenes pues aunque estudiaba y repasaba, pensaba que su retención no era buena. A pesar de sus esfuerzos por tratar de ser como su hermana Adriana en la excelencia académica, sus intentos eran insuficientes y cada entrega de notas escolares le reafirmaba que nunca iba a ser tan brillante como ella.

Un hecho marcó su vida, cuando la profesora de 2° año, que había sido maestra de su hermana, un día al revisar su examen le dijo:

- No sé por qué no eres igual que tu hermana.

El corazón de Gisela se entristeció infinitamente, ésta solo bajo la mirada, tomó su evaluación y se fue a su pupitre. Esas palabras quedaron grabadas en su mente por muchos años, pues desafortunadamente las hizo suyas y cada día al querer parecerse a su hermana, más se alejaba de serlo.

Su figura regordeta la acomplejaba, ¿cómo era posible, que de cuatro hermanas delgadas, el gen de la obesidad, había sido dominante en ella? Por muchos años culpó a su abuelo paterno, pues era la viva imagen de él, pero con el paso del tiempo tomó conciencia de que la responsabilidad de su gordura era de ella, de nadie más, pues, Gisela decidía qué comer y qué no.

En sus años de niñez fue víctima de agresiones por parte de sus compañeros, como ocurrió al terminar la primaria, pues le tocó bailar con el niño más simpático del grupo, lo cual para cualquier otra niña será como haberse sacado la lotería, más no para Gis.

Éste niño no quería bailar con ella, no aceptaba que le hubiera tocado bailar con la fea de la clase, ni siquiera le tomaba su mano, la ignoraba ante los ojos de los demás compañeros, lo cual le ocasionó severas consecuencias en su autoestima.

Esta situación la indujo a tomar una decisión: hablar con Ramiro el único niño que llegó a jugar con ella alguna vez. Algo nerviosa pero decidida, le solicitó el cambio de pareja, con la niña que le tocó de compañera y él amablemente dijo que sí, agradecida cambió el lugar con la compañerita de su único amigo y así Gisela se libró de aquella situación que produjo una gran herida en su seguridad y aceptación.

Sin embargo, Gisela no se dio cuenta de que jamás recurrió a sus padres o profesores para que le ayudaran con su problema, ella tuvo el suficiente valor e inteligencia para enfrentarlo, aunque aún era pequeña y no lo podía discernir.

En secundaria, dado que a los alumnos los sentaban por apellido, Gis siempre estuvo hasta el final de la fila y no distinguía lo que se escribía en el pizarrón. Afortunadamente tenía unos amigos que le mostraban su cuaderno y ella rápidamente pasaba sus apuntes para entender la explicación del maestro.

Aunque sus calificaciones no eran de 10, jamás reprobó, eso quería decir que a pesar de su deficiencia visual, era lo suficientemente hábil e inteligente para no reprobar las asignaturas de secundaria, aún sin ver la explicación, sólo oírla.

¿Por qué Gisela nunca dijo nada sobre su limitación visual? ¿Por qué no tuvo la confianza de expresar lo que pensaba o lo que sentía con sus padres? ¿Por qué se sentía menos que su hermana? ¿Y verdaderamente lo era?

Adriana su hermana mayor siempre destacaba en todo: calificaciones, deporte, sociabilidad, popularidad ésta estaba en la selección de Basquetbol, era una de las competidoras sobresalientes en carrera de 100 metros planos, tenía varias medallas que había ganado en campeonatos de Karate, diplomas y reconocimientos al mérito académico. Un verdadero ejemplo a seguir.

A diferencia de Gis quién aunque no era tan destacada en alguna ocasión llegó a reír de sus propias limitaciones, por ejemplo: Un día en la clase de Educación Física, el profesor Armando dijo al grupo:

- ¡Van a dar tres vueltas al rededor toda la escuela sin descansar!

Gisela sabía que no iba a poder con la orden, pero corrió tras el pelotón, la escuela era muy grande ya cansada con el típico dolor de caballo, se sentó agotada y sudorosa en un costado de los laboratorios de física, tomando un respiro observó como sus compañeros se alejaban, ya tranquila sin el dolor que la detuvo, vio acercarse nuevamente al grupo, pero Gis simplemente los observó, pero no se les unió, quiso disfrutar una travesura que jamás se había permitido, ¡saltarse la disposición del profesor! ya por tercera vez que sus compañeros se cercaban, estos corrían sin la rapidez del principio, y se dijo: ¡Ahora sí ahí les voy! y volvió a incorporarse al pelotón al ritmo, al llegar a las canchas donde los esperaba el profesor éste gritó:

- ¡Gisela hiciste trampa!

Gis sólo lo miró y traviesamente sonrió, ese momento lo disfrutó infinitamente, aún no dejaba de ser niña.

Afortunadamente su tío José hizo la observación a sus padres, cuando la observó frente al televisor, tan, tan, tan, cerca o, cuando al hacer su tarea casi pegaba su cara a la libreta. Eso no era normal y sin embargo, tuvo lentes hasta que llegó a la preparatoria y un mundo de luz y claridad se abrió ante sus ojos. ¡Veía claro! por primera vez. Emocionada observaba el procedimiento de las ecuaciones de matemáticas, era algo maravilloso ser parte de ese grupo y estar en igualdad de condiciones.

¡Al entrar a la Universidad sus calificaciones se fueron al cielo! Su promedio se elevó a 9.05, algo que nadie creía. Gisela tenía una amiga llamada Carolina, quien siempre competía por el promedio y las veces que Gis le ganaba se sentía frustrada.

Esta competencia que al parecer era nociva, por ser un reflejo de repetir patrones, era competencia... Sí... pero ahora en igualdad de condición... La diferencia es que esa amistad le inyectó seguridad a Gisela, ya que en momentos titubeaba y dudaba de su capacidad.

En esa época de su vida, Gisela seguía obesa, la presión de ser delgada ante su grupo de amigas, produjo en ella una gran necesidad de ser bella por fuera como lo era por dentro, decidió ser parte de un grupo de aeróbics en la misma universidad, acudió con la entrenadora, sin embargo, esta le explicó que primero tenia que bajar por lo menos unos 15 kilos, pues su sobrepeso de casi 43 kilos era contraproducente el hacer ejercicio a ese nivel, así que se sometió a una dieta rigurosa con un médico, éste se apoyo en unas píldoras que inhibían el apetito.

Después de cuatro meses, había conseguido bajar 18 kilos, estaba lista para empezar con el ejercicio y fue a ver a la profesora, ésta al verla, le dijo:

- ¡Adelante ahora a reafirmar!

Gis lograba otra hazaña, disfrutaba bañarse en sudor cada día que hacia su rutina, ya llevaba 25 kilos abajo, sin embargo, no dejó de tomar las píldoras, su obsesión por estar delgada la llevó a no hacer una hora de rutina, si no que la fue ampliando hasta llegar a cuatro horas diarias, asímismo corría siete vueltas al campo donde entrenaban los Osos de Acatlán, después iba a las regaderas y se duchaba con agua fría, este contacto del agua con su cuerpo cansado y sudado, era un premio a su esfuerzo.

Estaba llegando a los 35 kilos abajo, la mayoría de personas primero se lo aplaudió, pero ya en este lapso, se empeñaban en hacerle ver que ahora ya estaba muy delgada, pero Gisela le gustaba lo que veía y quería más, comenzó a ser popular entre su círculo de amigos, quienes le decían:

- ¿Te operaste el estómago?

- ¿Qué has hecho?

- ¿Cuál es tu secreto?

Ella orgullosa de su logro, tuvo comentarios que la halagaban y varios compañeros fueron a verla hacer aerobics, Gis por primera vez comenzó a tener pretendientes, sin embargo, con ninguno se relacionó, pues ella sabía que seguía siendo la misma obesa por dentro sólo que sin 35 kilos encima y que la persona especial que llegará a su vida, la tenía que aceptar tal cual era.

Con el paso del tiempo, su carácter comenzó a cambiar, tenía constantes cambios de humor, tenía una deshidratación extrema, se le trababa la lengua al hablar, se sentía agotada, pero no decía nada, seguía con el mismo ritmo de vida, hasta que un día estando en el deportivo realizando su rutina se desvaneció, cuando abrió los ojos estaba en el hospital, había tenido problemas con su corazón, ahí los médicos le llamaron la atención por su forma de hacer las cosas, y un médico le dijo algo que la cimbró:

- Gisela padeces obesidad endógena, ¡tienes que aceptarte! jamás vas ser delgada, tu estructura ósea es gruesa, está en ti no subir demasiado de peso, pero no serás tan delgada como tus hermanas.

Palabras que aunque le dolieron las aceptó y aprendió a vivir con ello, su apariencia dependía de ella, pero debía tomar responsabilidad de su condición.

Comenzaba el quinto semestre en la universidad, Gisela y Carolina tenían que armar su horario, las dos amigas querían cursar una asignatura con un destacado profesor, pero para ello les era obligatorio tomar otra materia con una profesora que tenía una fama de reprobar a sus grupos, a excepción de tres alumnos quienes debían lograr el 10 completo, cosa nada fácil para Gis.

Cuando ésta se dio cuenta de la situación sintió temor y angustia, por lo que le comento a Carolina,
-¡Tenemos que tomar clase con la Juez Villanueva! y con ella sólo pasan tres personas, a lo que Carolina le contesto:

- Tu, yo y no sé quién más. - Al escuchar esto, Gisela pensó,

-Sí... yo, Carolina y otro. ¡Aceptó el reto sin darse cuenta!

Todas las tardes Gisela estudiaba arduamente la materia de la profesora Villanueva, el grupo a sabiendas de que la maestra era muy estricta, llegó al acuerdo de que todos iban a estudiar y darle batalla.

La Juez de Hierro llegaba cada día y dejaba caer su arsenal sobre el grupo, sin embargo, la mayoría respondía, y aunque a Gisela le temblaban las piernas, aún así no se dejó intimidar y daba batalla al ser cuestionada, como un soldado en la trinchera, con las suficientes armas para poder detener al enemigo.

Era el último examen oral que aplicaba la profesora, Gis llevaba 10, 10, iba por el último para exentar, Carolina también llevaba 10, 10. Para realizar la evaluación entraban de tres en tres. El primer grupo lo conformaron las dos amigas y Miguel, el día y la hora había llegado para Gisela.

Gis, quien fue la primera examinada por la Juez de Hierro, contestó sin titubear, después siguió Carolina y al final Miguel. Eran tres tandas de preguntas, sólo faltaba la última. Villanueva lanzó su artillería final y Gisela contestó excelentemente ¡Tenía el 10 absoluto! Al contestar Carolina le traicionaron los nervios y dudaba de la respuesta, Miguel era el que tenía que contestar al final, pero la profesora dijo a Gisela:

- Usted tiene su 10 ¡Felicidades, es un honor ser su profesora! Puede retirarse.

Cuando Gisela salió del aula, todos los grupos del quinto semestre de carrera, que estaban a la expectativa de los resultados, le preguntaron:

- ¿Qué pasó?

- ¿Cómo saliste?

- ¿Pasaste?

- ¿Reprobaste?

En el rostro de la estudiante había una expresión de no creerlo, aún no le caía el veinte del logro que había conseguido, sin embargo, dijo sin aún poder creerlo: Obtuve el 10.

Todos gritaron y la felicitaron, la voz se corrió por los pasillos Gisela Zaragoza, había pasado con la Juez de Hierro.

Salió Miguel con su 10, Carolina seguía dentro, así que Gisela decidió esperarla. Después de dos horas, apareció Carolina, agotada pero con su 10, y al saber el resultado las dos amigas se abrazaron, habían logrado lo que predijeran, al comenzar el semestre:

Ellas dos y otro más.

Por la tarde sentada en el patio de su casa, ya tranquila y serena, su tío José llegó de los Estados Unidos, ella al mirarlo, corrió a abrazarlo, y emocionada le contó lo que había logrado con la Juez de Hierro.

Su tío pacientemente la escuchó, cuando Gisela le comentó que había tenido mucho miedo al tomar la asignatura con esa profesora, que no podía dormir, porque casi nunca lograba el diez cerrado como su hermana, por no ser tan buena estudiante como ella, sus ojos aceitunados se llenaron de lágrimas de emoción, pues ahora sus padres sabrían que había logrado ese 10 tan esperado.

Su tío José, se sentó a su lado y le dijo:

- Gisela, tu siempre has sido una persona especial, el problema es que nunca te lo creíste, a la mayoría de la gente le compraste la idea de que no eras buena para la escuela, y tu fuiste tu mayor obstáculo. ¡Es hora de que aprendas a soltar todas esas falsas creencias que has cargado por años!

Y prosiguió:

- Siempre que tengas una situación adversa, hay que tener la capacidad de ver más allá del problema, no hay que preguntarnos, ¿por qué ? si no ¿para qué? Tú eres quién le da el justo valor a cada situación.

Gisela abrazó fuertemente a su tío, ahora sabía que:

¡Todas las adversidades que pasó tienen un objetivo, una enseñanza, pero ella... y sólo ella… es la única que decide: Crecer o sufrir!

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Comentario

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Comentario de Izamar Estefani Calderón Vega el junio 21, 2010 a las 5:15pm
realmetne se me hace muy interesante .. a mi me paso algo parecido
solo que el que me do el consejo fue mi padre
al que le agredezco infinitamente que este a mi lado.
Es verdad que nosotros a veces nos hacemos de menos pero, no nos damos cuenta
que simplemente quien le da el valor y la creedibilidad de que eso sea verdad somos nosotros
a veces no valoramos tanto nuestra persona
y eso esta mal ...

Creo que la manera de vivir es simplemente hacerlo como si fuese el ultimo
ya que no tenemos una vida comprada ... y nos dediquemos a ser felices
Comentario de JESSICA CERVANTES el enero 3, 2010 a las 4:05pm
WOW!!!! NO TE TENGO PALABRAS PARA DESCRIBIR LO QUE ESTA LECTURA ME DEJO. GRACIAS X ESTE ESPACIO
Comentario de Diana Alejandra el diciembre 15, 2009 a las 1:04pm
MARAVILLOSO..¡ Me quedo como anillo al dedo la historia, por q, toda mi vida me la eh pasado lamentando la perdida de mi mama a muy temprana edad,y me eh preguntado..Por q a mi?, y mas bien debo preguntarme, para q a mi?. Me la eh vivido sufriendo y no creciendo,se dice q es mas comodo vivir asi, pero la verdad, no, esa no es vida, entre esto y lo otro no me eh detenido a ver, q es lo q debo aprender de todo esto..Pero gracias a esta historia, lo analizare detenidamente..Gracias Mar y Selva..Soy tu fan number one de lo q escribes,seguire leyendote siempre q nos compartas tus historias y narrativas.
Comentario de Letty C.T. el diciembre 4, 2009 a las 1:26pm
yo tuve una situación un poco diferente, sacaba dieces pero mis padres nunca lo tomaban en cuenta, hasta que decidí bajar calificación para llamar la atención (esto fue en la prepa) me resultó difícil, aunque no lo crean, pero gracias a una amiga (que ahora es mi comadre) me dijo que lo hiciera por mi y no por nadie más y cosas por el estilo en una carta muy bella que aún conservo, volví a subir mi calificación habitual y promedié con 9.5. y lo hice ¡¡POR MI !!, a veces nos hace falta solo un poco de aliento o de alguien que te tome en cuenta para sentir que vales. al menos en mi caso.
Comentario de Lizeta Galeana Olívano el noviembre 26, 2009 a las 9:14am
Esta historia es muy interesante,ya que creo que a algunas personas nos hará recordar cosas similares y a veces necesitamos de ésas palabras de aliento,para salir del pozo en que caemos,para poder levantarnos. Pues a veces unas palabras y un abrazo valen oro. Gracias por este relato. Te envío un abrazo.Atte. Liz.
Comentario de g@by escoto el noviembre 22, 2009 a las 8:13am
Recordar es volver a vivir, me regresaste a mi niñez, adolecencia y juventud, definitivamente es hermoso cuando llega ese encuentro contigomisma, y el decubrirse tan capaz, competente, bella por dentro y por fuera, es una etapa creo, por la que muchas pasamos y tambien logramos asimilar y finalmente forma parte del crecimiento y superación, es importante saber que todo en esta vida tiene un precio y consecuencias, y que es pasando por fracasos y pérdidas una forma eficaz de aprender. Gracias por tu relato¡¡¡¡¡
Comentario de adriana carbajal gonzalez el noviembre 19, 2009 a las 8:00pm
Muy buena tu historia y si es cierto la vida la llevas como tu decides eso es algo que se aprende a vivir bien y medio bien o mal fijate que muchas de mis amigas creen que es cuestion de caracter y yo creo y estoy convencida que es cuestion de actitud el caracter no tiene nada que ver sino con que actitud quieres ver las cosas por muy dificiles que a veces parecen, aunque si es cierto que a veces nos cuesta trabajo cambiar malos habitos pero no hay imposibles. Gracias por tu bienvenida y me dare tiempo para seguir leyendo tus relatos y espero poder llegar a servir en algo con todas uds abrazos.
Comentario de Ariadna Salmones el noviembre 19, 2009 a las 4:40pm
Al leer tu escriro me remonto a la epoca de la escuela. Me recuerda situaciones propias y ajenas. Todos en esa epoca somos inseguros en mayor o menor grado ;lo importante es nunca compararse con NADIE, ya que simpre habra alguien mejor o peor, o que tenga más o menos. Pero eso se aprende con el tiempo. SALUDOS
Comentario de MARIADEL CARMEN el noviembre 18, 2009 a las 12:09am
Gracias por invitarme a formar parte de estas lecturas esta es una valiosa y reflexionante lección de vida... en el fondo ella no era un obstaculo fuerte porque a pesar de las crisis sabia encontrar respuestas, salidas a su situación, pero encontro la mayor felicidad al quererse y valorarse más y esto tmb gracias a su amiga.
Comentario de Saskia Y. de Alonso el noviembre 16, 2009 a las 2:15pm
Hola Marisela amiga mia...me encanto nuevamente, otro escrito tuyo que tras toca mucho la realidad de las mayoria de las personas con una parte oculta que se llama inseguridad y baja autoestima, me incluyo mucho a la vez nos enseña a ver que tenemos las desiciones en nuestras manos, somos quienes desidimos lo que queremos ser, y no debemos dejar que una situación adversa a la que esperamos nos limite o nos trunque a donde queremos llegar...

una ves mas amiga, Gracias...

Saskia

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