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Cuando mis hijos eran chicos les encantaba “Aladín”, la película de dibujos animados de Disney. Una de sus partes favoritas era cuando el genio cantaba la canción “Un amigo fiel”. La letra incluye la frase “Tienes un amigo fiel en mí”, que alude a la posibilidad de tener una amistad incondicional. Esto puede ser algo difícil de lograr en estos tiempos, especialmente cuando la vida parece ser tan frenética, inestable y estresante. Es fácil sentirse solo y ansioso de tener compañía.

Recuerdo una entrevista que tuve hace algunos años con Justin Wolfe, psicoterapeuta clínico, en el Centro para Pacientes Ambulatorios de Linden Oaks. Él me comentó que a menudo la gente recurre a las drogas y al alcohol pensando equivocadamente que pueden aliviar su soledad. Me dijo que, lamentablemente, esto a menudo lleva a la adicción y produce daños físicos y psicológicos.

Mary Baker Eddy, la Descubridora de la Ciencia Cristiana, ofreció un método más confiable para aliviar la soledad: la amistad incondicional de Dios, el Amor divino. Citando las Escrituras, ella escribió en su libro de mayor venta sobre la espiritualidad y la salud, Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras: “‘Dios es Amor’. Más que esto no podemos pedir, más arriba no podemos mirar, más lejos no podemos ir”. Escribió esto porque había probado en su propia vida que era verdad.

De joven, Eddy perdió a su hermano, su madre y su esposo a causa de la enfermedad, todos ellos en un período de pocos años. Poco después, le quitaron a su único hijo, porque su familia consideraba que ella estaba demasiado enferma como para cuidar al niño.

Sin embargo, en todas estas circunstancias ella mantuvo su confianza en el amor de Dios. Se dio cuenta de que Él era un Amigo incondicional. Dios le dio consuelo, fortaleza, valor e inspiración, hasta que ella alcanzó el punto de descubrimiento espiritual que cambió su vida por completo. Profundizando su estudio de la Biblia, ella buscó el Principio en el que se basaban las obras sanadoras de Jesús, y halló que esta búsqueda era “dulce, calma, y animada con la esperanza”, como posteriormente escribiría.

Encontrar este Dios amoroso y sanador en la Biblia no es de sorprender, pues las Escrituras dicen: “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jer. 31: 3). Eddy descubrió, y nosotros también podemos hacerlo, que este Amor eterno está con cada uno de nosotros, siempre, dondequiera que estemos y sin importar lo que hayamos hecho.

Gracias a este amor de Dios, la vida de Eddy se volvió extremadamente productiva y útil para otros. Mediante su práctica sanadora y sus enseñanzas ella trajo curación a millones de vidas; estableció la Iglesia de Cristo, Científico, a nivel mundial, y fundó el diario The Christian Science Monitor, ganador del Premio Pulitzer. Durante toda su vida ella continuó alentando a sus lectores a recurrir a este Amor divino siempre presente en busca de compañía, perdón, amor, afecto y propósito.

Cuando el mundo parece sombrío o nos sentimos solos, es precisamente el momento de reconocer la presencia de Dios. Por allí podemos empezar. Entonces somos guiados a tener una relación con un poder que es todo amor y nos libera del terror, el temor y la depresión. Podremos escuchar en lo más profundo de nuestro corazón: “¡Tienes un amigo fiel en mí (el Amor divino)!”.

Thomas Mitchinson es un columnista que escribe sobre la relación entre el pensamiento, la espiritualidad y la salud, como Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en Illinois, EEUU.

Artículo publicado originalmente en Peoria Journal-Star, @pjstar.

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