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DESPERTAR

Despertar, despertar de ese sueño de inconsciencia que te ha mantenido atado a  un infierno repetido, a un dolor y vacío sin fin. Despertar es descubrir tu esencia, tu verdad más allá de la materia, más allá de los errores y caídas, de las infracciones a la vida.

Despertar, es descubrir que en cada partícula de tu ser fluye en ti la inteligencia divina y el amor de Dios. Esa es tu verdad, hay veces que el dolor que duele, el recuerdo que lacera te hace dudar de ti y te calificas tonta, fea, chaparro gordo, piensas que nadie te quiere incluso que la vida está contra ti. Y te aprestas a buscar recursos y salidas en cremas, maquillajes, menjurjes y limpias. Cuando lo único que tienes que hacer es; limpieza de armario (confrontar emociones y sentimientos), aprender a perdonar y perdonarte, abrazar a tu niño interior, voltear al cielo y descubrir esa fuerza infinita de un amor indescriptible que te envuelve y te transforma, que mantiene su mano extendida para decirte “DESPIERTA”.

Descubre que el cielo es el límite, la verdad es la que te hace libre, la que te invita a ser responsable de lo que piensas,  dices, sietes y haces.

Despertar es despertar  a la vida, es percibir la esencia del creador en lo grande y en lo pequeño, escuchar el canto de las aves, y cuando se presenta la adversidad en vez de doblarte, llorar, quejarte y reclamar, pedir guía, Orientación Divina para transformar la adversidad en oportunidad, para saber qué los recursos que necesitas se encuentran en tu corazón, mente y espíritu. Despertar es darte cuenta de que la materia se pliega a la fuerza del espíritu, que la fe mueve montañas y que la oración te une a fuerza suprema que mueve al mundo, y te mantiene en comunión con Dios.

Despierta, despierta ya. No eres una hoja al viento ni corcho en el mar. No estás condenado por tus errores ni tus caídas, el pasado no tiene poder alguno sobre ti cuando te das cuenta de que estás alentado por la fuerza generadora de toda vida, que es la vida misma, la que te eligió a ti para manifestar un segmento de la inteligencia y el amor de Dios.

Recuerda que tú eres, que no se te olvide nunca: “La Criatura Más Amada de Dios”.

Despierta, despierta ya. Y con esta sensación maravillosa que te permite ver no solo con los ojos del rostro, sino también con los ojos del alma, del espíritu, del corazón, da gracias en silencio respira profundo, mantén un momento el aire y exhala suave y lentamente por los labios.

ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

Entre la espada y la pared,  “parece que no me queda de otra; lo perdono o lo saco de mi vida, le digo que le amo o mejor callo. Sigo con él o termino. Me conviene o no me conviene. Parece que me encuentro deshojando la margarita; me quiere o no me quiere. ¿Qué hago, qué digo, qué callo?”

Todo esto genera confusión en tu mente y en tu corazón, la inseguridad crece, el miedo se apodera de ti, parece que no hay camino que andar, las puertas se cierran, las nubes empañan el cielo, la tormenta aparece. El miedo aumenta y tu soledad crece.

Entre la espada y la pared; antes de tomar una decisión pregunta qué es lo que quieres obtener, tal vez simplemente estés tolerando algo o a alguien por no quedarte solo; tal vez solamente estés pensando en callar para que no se enoje, tal vez estás callando tus verdaderas intenciones por no sufrir el rechazo, el desamor de antaño, el abandono de los demás. Conocerte tú es conocer tu intención, tus necesidades reales, dialogar con tu niño, tu niña interior y descubrir qué quiere, qué necesita para podérselo brindar tú. Y como al niño que le das un dulce, una caricia cuando llora para quede tranquilo, entonces es posible surgir tú, como hombre, como mujer, para poder conocer tus necesidades reales, para poner límites y reglas, para tomar la mejor decisión.

Y una vez que no te encuentres emocionado, cuando vayas a hablar, pide al Ser Supremo que tus palabras no lastimen ni causen heridas, procura tratar al otro como tú mismo quisieras ser tratado. Y con  todo ello, estás  logrando dar un salto del egoísmo a la libertad, y al pedir lo mejor para él, como lo pides para ti, sin darte cuenta estás invitando a Dios  a tu vida, y cuando aprendes a caminar tomada de la mano del Ser Supremo,  encontrarás que en  Él,  siempre hay una respuesta clara, prevalece la armonía y se manifiesta el bien para cada uno de los involucrados. Recuerda que cuando te sientas entre la espada y la pared, invitar a Dios a tu vida  y encontrarás en Él, camino y libertad.

Ya lo sabes, cuando te sientas entre la espada y la pared; no pienses solo en ti, es el secreto más grande,  deja de preocuparte por lo qué pasaría o dejaría de pasar pensando solo en ti, piensa en los involucrados, piensa en el bien de todos, pídele armonía, pide guía divina y orientación. Guarda silencio y escucha en tu corazón la respuesta, y te darás cuenta de que la espada se quita de enfrente y la pared se convierte en puerta que te conduce al cielo y a la libertad.

Antes de tomar decisiones, busca que tus intenciones no se encuentren alimentadas por el egoísmo y la mezquindad, ponte en los zapatos del otro, pide el bien y en armonía para todos e invita a Dios y pide su guía y orientación y así con todo ello, descubre un camino de cielo, camino de libertad.

Sólo recuerda que también eres materia, y por lo tanto es importante también establecer límites, reglas, obligaciones y derechos para todos los involucrados, pero siempre con amor. Recuerda también que el amor sin respeto… no es amor.

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Comentario de Teresa del Carmen Hernández del el octubre 4, 2014 a las 3:29am
no me dejó darle me gusta

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