Retos Femeninos

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Ser madre es una de las satisfacciones más grande que puede vivir una mujer, que si bien para algunas no implica autorrealización para otras es una manera de trascender, y la gran paradoja es que muchas veces en nombre del amor  se puede convertir en una madre tóxica.

El arte de ser una madre funcional, empieza cuando mostramos los propios sentimientos de una forma abierta, honesta y sana. Los que pertenecemos a una familia disfuncional- en donde quizá ambos padres o al menos uno de ellos era tóxico- pues habrá más probabilidades de tener conductas  de autodestrucción, de hacernos daños o lastimar a las personas que amamos.

De nuestra familia de origen dependerá nuestra capacidad para poder mantener  y enriquecer  nuestras relaciones interpersonales de una manera sana y nutricia siendo  pequeños hasta la edad adulta. Dentro de nuestra familia aprendimos a relacionarnos, a enojarnos, a  resolver o crear conflictos, a manipular, a defendernos, a generar  nuestra percepción de lo que es unión, lealtad, cohesión, aprendemos a ceder, a perdonar, a guardar resentimientos, a ser agresivos, a ser amorosos, a ser espontáneos.

El amor dependía de nuestro comportamiento “si eres buena niña te voy a querer más” “mientras estés de desobediente ni me acerques” nos acostumbramos a ser castigados y rechazados,  y en la mayoría de las veces no sabíamos en realidad lo que esperaban de nosotros asi que aprendimos que amar era lastimar, ignorar, rescatar, controlar, abusar, y es por ese aprendizaje tan arraigado en nuestra percepción que ya siendo adultos es como caemos en relaciones destructivas, codependientes, con dinámicas disfuncionales.

Hoy daré especial atención a lo que  implica  tener o ser una madre tóxica que crea familias disfuncionales, y se define de seis características:

1.- Amalgamiento de la familia = MAMÁ SIMBIÓTICA

Amalgar significa entremezclar. Y esta característica es lo contrario a INDIVIDUALIDAD. En este tipo de familia no hay respeto por el otro, los padres se meten en la vida de sus hijos, toman decisiones por ellos, no confían ni dejan a los otros vivir a plenitud, ya que el concepto que la madre tóxica tiene es “estar juntos” pero no por gusto sino por obligación, y esto es diferente a tener una familia unida.

Cuando la madre experimenta el casamiento de sus hijas y las lleva a vivir a su casa con la creencia de “ayudarles ahora que empiezan”, sin embargo, hace todo por ellas y no les permite crecer,  madurar ni tomar decisiones, se pelea con el yerno cuando la pareja tiene desacuerdos y no respeta su privacidad.

2.- Rigidez = MAMÁ MILITAR

Esto se refiere cuando solo se establecen  reglas y no se admite la posibilidad de cambio alguno, son arbitrarias para todos los miembros y la madre tóxica es la única que rompe las reglas porque son suyas. La consecuencia de esta rigidez son la rebeldía contra todo y todos, la frustración, el desencanto, el resentimiento y la incapacidad de  usar el criterio propio para resolver y ser flexible de acuerdo a las circunstancias. Trata a todos los hijos por igual sin pensar que cada uno tiene diferentes necesidades. Cuando ella dice blanco, es blanco y punto.

Cuando la madre es tan controladora que asfixia a sus hijos, no les permite tomar sus propias decisiones porque ella sabe lo que les conviene. Imposible aceptar un NO como respuesta, inflexible y autoritaria, lo cual lo único que hace es generar en la familia esas ansias de salir corriendo con el primero o primera que le ayude a respirar libertad.

3.- Liberal= MAMÁ RELAX

En este caso al contrario de la rigidez, es la falta de límites y tiende en realidad  a ser destructiva ya que no existe ningún tipo de conexión emocional, por lo que su familia no experimenta seguridad ni protección. A los miembros de su familia  deja decidir lo que quieren, cambia el rol de adulto por adolescente, y confunde a sus hijos por su actuar.

Cuando suelta totalmente a los hijos y los deja sin las herramientas necesarias para defenderse en el mundo. Les da todo a manos llenas, complaciente, porque cree que así los hace felices, cuando en realidad la familia  necesita contención, reglas, disciplina con límites y amor.

4.- Sobreprotección= MAMÁ  PEGAJOSA

En esta familia se genera la dependencia y se termina por lisiar emocionalmente a la persona. Con la sobreprotección se pretende resolver  todos  los problemas de los miembros de la familia. La madre tóxica se vuelve “adivina” porque todo hace, todo resuelve, siempre rescata al que esta ahogándose en sus problemas, es la que les dice lo que tiene qué hacer y les quita la oportunidad de aprender a resolver su propia vida con sus medios, les impide experimentar tanto buenas como malas situaciones, porque siempre ésta madre pegajosa sale al quite. La ganancia secundaria es que la madre pegajosa se siente útil y  controla la vida de la familia.

5.- Chantaje emocional- MAMÁ INDEFENSA

Cuando  la familia gira  alrededor de las necesidades de la madre,  donde se manipula de manera inocente y con toda la intención a cada miembro. En el que dejan de hacer su propia vida para estar al pendiente de las demandas de la niña que juega a ser adulto porque  “no la visitan” “no le llaman” “no les importo” “si su madre fuera otra”. Cuando les llama porque se enojó con su marido y les pide vayan a ponerlo en paz, incluso puede ser capaz de autolesionarse para llamar la atención de los seres que “ama”.

Cuando a la madre tóxica ningún médico le dice que tiene, ninguna medicina le alivia, nada le hace sentir mejor  más que sus hijos estén al pendiente de ella para saber que sí les importa.

6.-  Evasión del conflicto= MAMÁ EJEMPLAR

Esta es la más importante  ya que tiene la característica más dañina, al grado de que si la familia pudiera hablar lo que realmente siente, discutir de sus problemas, comunicarse asertivamente, todos los miembros podrían relacionarse de manera sana. Sin embargo  a la mamá ejemplar  le preocupa su IMAGEN, el qué dirán, lo que perciban los demás de su familia, y evaden el conflicto, no se enfrentan, no se hablan de situaciones dolorosas o  comprometedoras, no se ventilan los problemas reales que les preocupan, pero sólo es una bomba de tiempo que termina por explorar en el momento menos  esperado, y esto es porque toda la familia se niega a ver el elefante gigante que hay en la sala, y aparentan que “todo está bien” cuando en realidad se vive una tensión en silencio.

 Cuando la mamá tóxica no acepta su dolor, sus angustias, sus preocupaciones, sus problemas, cuando le deja al tiempo el resolver situaciones que está en sus manos pero prefiere hacer como que no ve y vive en letargo e insatisfacción con su vida familiar.

Puedo decir que, a lo largo de este tiempo en que he acompañado tanto a  personas en proceso individual como  a madres y padres de familia que solicitan terapia para sus hijos, no reconocen que son realmente ellos quienes la necesitan. Los padres esperan  “milagros” cuando en realidad está en sus manos el bienestar familiar, hacer cambios en su contexto más cercano para el beneficio propio y de todos los integrantes de la familia.

Como madres y padres actúan de forma manipuladora, egoísta y sólo buscan sus propios intereses más no los intereses de sus hijos, porque esto implicaría aceptar la voluntad de los hijos, que es en algunos casos, NO respetar el plan de vida que tenían pensado  para ellos, que como individuos con uso de razón pueden tomar decisiones.

Una madre tóxica no acepta la individualidad y el libre albedrío de sus hijos aunque estos ya sean adultos, sino que busca manipularlos y lisiarlos emocionalmente para que cumplan con el proyecto de vida que ya está destinado para ellos.

Una madre tóxica genera miedo, culpa, dolor y desconfianza, envenena la vida y aleja  de sus hijos la capacidad de ser felices, y es por ello que los convierte  en seres tóxicos, destructivos, abusivos, con traumas. La toxicidad  en las relaciones humanas se hereda de generación en  generación a través de los patrones de conducta aprendidos. Por esto mismo si  ya reconociste en tu vida a  tu madre tóxica, el verdadero reto es a desaprender- cuestionar lo aprendido- y re-aprender desde la comprensión, compasión, y dándole un nuevo significado a su historia, una madre tóxica envenena estas capacidades, es por ello lo más sano dejar ir ese veneno para poder acercarse a la libertad y la felicidad requiere tiempo.

Aunque en tu aprendizaje de vida no existe ser valorada, amada y respetada, tienes todo el derecho a luchar por tu bienestar. Asume, cree, y acepta que eres muy valiosa y puedes aprender a ser realmente feliz, no eres culpable de lo que viviste en la infancia pero si eres responsable de hacer algo para cambiar en tu adultez. Sólo tú decides.

En realidad, somos muchas personas quienes hemos vivido con un padre tóxico aunque este tema aborda sólo a la  madre tóxica, y sin embargo hemos podido sanar las heridas de la infancia, tú también puedes hacerlo e inclusive  preguntarte  si ¿Tú eres una madre tóxica?.

Si necesitas ayuda, yo puedo acompañarte.

Porque si de algo no tengo duda, es que siempre se puede estar mejor.

LDH. Sandy González Guzmán.

Terapeuta Desarrollo Humano

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