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Existen muchas situaciones en la vida que nos hacen contactar la emoción del enojo. Ya sea enojo por algo o por alguien. Afortunadamente todo es pasajero y si bien, el enojo puede sentirse con la fuerza de un mar agitado, lo cierto es que llega un momento en que todo vuelve a la calma, aunque a veces tenga que pasar mucho tiempo.  

Recuerdo lo enojada que estuve cuando nuestro proyecto del libro “El pergamino mágico” se vino abajo. No fue enojo lo que sentía sino una ira avasalladora. Supongo que enojarme era lo que me correspondía sentir, ni modo que me pusiera a saltar de gusto al saber que mi coautora había abandonado el proyecto y que yo tendría que trabajar sola. Lo cual me parecía injusto porque además la ley del derecho de autor me obligaba a pagarle el 50% de regalías si yo generaba alguna ganancia. Con el colapso de este proyecto se colapsaron muchas cosas entre ellas: nuestra amistad, el grupo de amigas que compartíamos, la cuenta bancaria, la distribución del libro, la posibilidad de reimprimirlo y escribir una segunda parte, pero sobre todo el potencial que tenía nuestra obra. No la culpo, yo asumo la parte de responsabilidad que me toca por el rumbo que tomaron las cosas. Además que mis expectativas eran muy altas.

Lo que me salvó como en otras tantas ocasiones fue mi escritura. Tuve que escribir otra novela para vaciarme de todo aquello que sentía.

“Cuenta la leyenda que había una vez un reino muy hermoso donde la Magia y el Misticismo tenían libertad absoluta. Ahí vivían dos mujeres que escribían al dictado del alma. Un día un poderoso Hechizo de Ego fue lanzado. Una de las escribanas salió huyendo, la otra se quedó atrapada en la torre”.

Han pasado 5 años, en los que por supuesto no he dejado de escribir. Una vez, una lechuza me dijo: “Nadie puede arrebatarte el don con el que fuiste bendecida”. ¡Si, una lechuza! En muchas ocasiones me he convertido en personaje de cuento para poder sanar.

El otro día me encontré las fotografías de las presentaciones que tuvimos. Me veía feliz. Fue un sueño que terminó abruptamente. Dolió de una manera que sólo yo puedo comprender. Me hizo sentir iracunda pero todo pasa y el Hechizo de Ego también. Los hechos no pueden cambiar pero sí puedo cambiar el triste final que tuvimos. He vuelto a leer el libro y a sentir su magia. Vuelvo a maravillarme de lo que fuimos capaces de crear. Decidí “desenterrar” la historia de la reina Lamsay y darla conocer por internet, sin que me genere ningún beneficio económico. Aunque sé que los “Hechizos de Ego son muy poderosos, duran mucho tiempo y dejan secuelas” hoy puedo decir que desperté del letargo.

Siempre creí que era un libro demasiado bello para quedarse guardado en un cajón.

“La magia del pergamino no podía quedarse encerrada”.

Si te interesa leer esta novela, pueden encontrarla en el FB de “Tu cuento para sanar”.

 

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