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En algún momento de nuestra vida  hemos llegado a experimentar  conflicto ante situaciones tanto cotidianas como aquellas en las que implican grandes cambios.

El conflicto emocional surge cuando dos necesidades compiten al mismo tiempo con la finalidad de que sean satisfechas o cuando al surgir  esa necesidad  por diversas razones no puede ser satisfecha en ese momento, es tan sólo una reacción ante  alguna situación en la que  está de por medio tomar decisiones, y que al no saber qué hacer ni qué consecuencias pueden aparecer después, es por ello que se empiezan a desencadenar emociones, sentimientos  y conductas que simplemente ocultan el real conflicto.

En el tiempo que llevo de ejercer mi profesión como terapeuta me he dado cuenta que los conflictos emocionales se desencadenan por diversas situaciones, por mencionarte algunas:

Desempleo, Proyecto de vida, Infidelidad, Identidad Sexual, Inclusión Social, Adolescencia, Etapas del desarrollo vital, Enfermedades terminales, Relación con figuras parentales, Desapego afectivo, Duelos e incluso los conflictos emocionales sin resolver y surgidos del pasado que dejan una marca perdurable. Ahora bien  un conflicto puede desencadenar un síntoma ya que es una expresión simbólica de que “algo” sucede en el interior de la persona., por ejemplo: Cuando la persona está sufriendo las consecuencias de sus tensiones no resueltas, refiriéndome  a un conflicto emocional que lo lleva  a la somatización de  enfermedades y aparece: Migraña, problemas en la piel, gastritis, úlceras, problemas en el corazón, articulaciones por mencionarte algunos.

Es importante considerar que aun siendo determinadas situaciones que causan el conflicto como agresiones, humillaciones, abandono o alguna pérdida, no es fácil el tener que tomar decisiones que cambian tu vida o inclusive te ocasiona sentirte en riesgo y llenarte la cabeza de miedos. Si bien es cierto estas situaciones producen algunos traumas pero en sí, esas mismas situaciones puede influir de distinta manera en dos personas.

El conflicto es en sí una oportunidad que nos motiva a tomar decisiones, ya que nos orilla a  evaluar o analizar determinada situación para hacer cambios, y depende la actitud de la persona, para tomar el conflicto como una oportunidad de crecimiento personal.

  

A groso modo, un CONFLICTO  se conforma así:

*Reacción ante una situación.

*Hay una decisión por tomar.

*Se  analizan los pros y los contras.

*Surgen sentimientos ante esta reflexión.

*EVASIÓN DEL PROBLEMA

Aparecen  síntomas que afectan tu apetito, trastorno de sueño, irritabilidad, distracción, aburrimiento.

Cuando en realidad buscamos solucionar  el conflicto que nos aqueja, aparecen dos tipos de soluciones sobre la mesa, mismas que son:

*SOLUCIÓN PREMATURA

Esta se suele tomar cuando  no hay suficiente tolerancia a la frustración, y se opta por tomar una decisión sin razonarla, lo que conlleva a  “resolver” desde la ansiedad para que el “problema” desaparezca y muchas veces esas soluciones prematuras nos meten en más problemas.

*SOLUCIÓN FLEXIBLE

Al tomarnos un tiempo de reflexionar y  buen análisis de la situación a resolver, nos lleva  a usar de forma inteligente nuestras emociones y canalizarlas de una manera positiva, lo cual implica responsabilidad y el poder ver más claramente  posibilidades de solución que nos  devuelva la paz.  

Un conflicto sin resolver nos puede llevar a tener trastornos de personalidad, a exagerar la magnitud de los acontecimientos y desde esta magnitud se intenta solucionar lo que en apariencia nos ocasiona molestia, cuando en realidad el fondo es totalmente distinto. Un conflicto la mayoría de las veces es un detonante de algo interior que sale a flote para resolver.

Si optamos por tomar la solución flexible es necesario hacer una reflexión y clarificar nuestras reales necesidades, razonar verdaderamente la situación que nos aqueja, darle un nombre a la emoción que aparece y que al hacerlo se debilita de tal forma, que nos permite integrar la real solución del conflicto, pero esto sólo cuando hay una introspección honesta, y una emoción sentida.

Los conflictos son parte de la vida, así que en lugar de evadirlos y ponerlos en “remojo” que la decisión sea afrontarlos y resolverlos, ya que nos permite crecer, madurar, reconocernos, fortalecernos, aprender lecciones, tomar decisiones que nos lleven a un óptimo desarrollo humano integral  y fortalecer nuestra personalidad.

Si en este momento de tu vida hay una situación por la que te sientes en conflicto, yo puedo acompañarte a encontrar la solución.

Porque siempre se puede estar mejor.

 

LDH. Sandy González Guzmán.

Terapeuta Desarrollo Humano

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