Retos Femeninos

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¿Tú vives obsesionada por tu peso?

¿Te preocupa mucho engordar?

¿Has recurrido a dietas, vomito, laxantes o diuréticos para no subir de peso?

 

La anorexia y la bulimia, dos enfermedades devastadoras que han atrapado a millones de personas que buscan desesperadamente estar delgadas.

La anorexia y la bulimia han sido estigmatizadas como enfermedades propias de jovencitas ricas y caprichosas que quieren estar a la moda; sin embargo la realidad es que son enfermedades crónicas que abarcan todos los niveles y sectores sociales incluyendo a los hombres.

No confundas una simple dieta con estar atrapado y obsesionado con tu cuerpo y con tu peso. La anorexia y la bulimia son enfermedades traicioneras y muchas más personas de las que creemos las padecen. Para darnos una idea en EU la Asociación Nacional de Anorexia Nerviosa y Trastornos Asociados reportó que más de 10 millones de personas presentan  anorexia y bulimia de las cuales 90% son mujeres y niñas que comenzaron su afección luchando contra la gordura

Aunque en México no contamos con estadísticas precisas, varios estudios han demostrado que 60% de las adolescentes de nuestro país se sienten gordas sin estarlo y odian su cuerpo, factores que son una importante antesala para volverse anoréxicas o bulímicas.

  ¡Tantas¡ lo que pasa es que quien lo padece puede pasarse años vomitando o tomando laxantes  o diuréticos a escondidas para que sus familiares  y amigos no se den cuenta de su enfermedad.

¿Pero cómo puedes darte cuenta de que tú o alguien que quieres padece un trastorno de la alimentación?

Qué te parece si hacemos un test, contesta si o no a las siguientes preguntas

  1. ¿Te sientes o te ves gorda aunque los demás te dicen que no lo estás?
  2. ¿Tienes pavor a engordar y te pasas horas o días sin comer?
  3. Si comes mucho, ¿sientes odio hacia ti misma y te dices cosas horribles?
  4. Esperas a estar a solas para atracarte de comida, hasta que tu estomago esté hinchado de tanto comer
  5. Después de comer, ¿vomitas, te purgas o haces ejercicio para no engordar?

 

Si contestaste SI a dos de estas cinco preguntas es muy probable que padezcas un trastorno de la alimentación y necesitas ayuda. Seguramente estas sufriendo mucho y continuamente sientes:

 

  1. Culpa o vergüenza por tu manera de comer
  2. Que estás fuera de control
  3. Que estás deprimida
  4. Que estás gordísima aunque no sea cierto

Son muchas las causas que pueden poner a una persona en riesgo de desarrollar un trastorno de la alimentación, porque se consideran enfermedades multifactoriales, pero usualmente inician por una perdida de peso por dieta o enfermedad y los comentarios favorables provocan que quien adelgaza quiera seguir bajando más y más y genere un temor obsesivo por subir el peso bajado.

La diferencia principal entre anorexia y bulimia es que en la anorexia la persona se niega a comer y además utiliza el ejercicio, los laxantes y los diuréticos de manera compulsiva y en la bulimia la persona entra en una circulo vicioso de atracarse y después vomitar o abusar de cualquier método purgativo para eliminar las miles de calorías que llega a consumir en una sentada. ( doy un ejemplo de cuanta comida se puede llegar a consumir)

Las consecuencias físicas, sociales y mentales para quienes sufren de estas enfermedades van desde anemias, caída del cabello, infertilidad, amenorrea, osteoporosis, problemas cardiacos, depresiones, hasta la muerte.

¿Sabías que hoy en día se reportan casos de niñas desde los 6 años que ya se sienten gordas y se quieren poner a dieta para lucir como sus muñequitas barbies?

¿Tú te has cachado diciéndole a tu hija adolescente que está muy gorda o que nadie la va a querer si sigue comiendo así?, pues ojo porque este tipo de comentarios puede generar en ellas una obsesión por enflacar.

La  mayoría de las personas que padecen anorexia y bulimia niegan su enfermedad y se resisten a recibir cualquier tipo de ayuda profesional. El secreto es una característica central de los trastornos de la alimentación, lo que complica aún más él diagnostico y la posibilidad de recibir ayuda profesional.

 

Los trastornos de la alimentación son curables si se detectan a tiempo pero su avance puede ser mortal o dejar daños irreversibles en la salud física y mental de quienes la padecen, por eso como mamás tenemos que estar mucho más atentas de los que creemos estar.

 

Algunas señales de alarma que yo te invito a observar en ti misma o en alguien que quieres son:

  • Va al baño después de comer o mientras están comiendo
  • Realiza dietas relámpago
  • Va disminuyendo su ingesta de alimentos y centrándose en ciertos tipos de comida.
  • Se demora mucho en comer y/o pica todo muy chico y separa cuidadosamente el alimento en el plato
  • Realiza demasiado ejercicio
  • Con cierta frecuencia compra gran cantidad de comida y golosinas y se encierra a comer.
  • Se nota más delgada o poniéndose ropa muy holgada (para ocultar la delgadez)
  • Tiene la cara hinchada (por vómitos)
  • Tiene marcas en las manos (por introducirla en la boca para vomitar)
  • Se junta menos que antes con sus amistades.
  • Se queja de frío o tiene siempre encendida la estufa
  • Ha dejado de menstruar
  • Rara vez la ven comer, dice que ha comida en otro lugar (casa de alguna amiga, colegio etc.)

Y como sociedad hay mucho que debemos hacer para ayudar, porque hoy en día todos nos vemos bombardeados por la publicidad y la exagerada preocupación acerca del físico y fácilmente nos dejamos atrapar por la obsesión de mantenernos extremadamente delgadas e insistir con comentarios sugerentes que los que están cerca incluyendo a nuestros hijos también lo estén.

Si quieres proteger a tus hijas de todo este bombardeo mediático y de la presión social por estar delgadísimas:

  1. Introduce otro tipo de valores en casa y hazle saber a tus hijas que valen por quienes son y no por como lucen.
  2. No las critiques físicamente, ni les digas que nadie las va a querer si están gordas
  3. Establece un programa de ejercicio y alimentación sano en casa. En vez de sermonear, se un ejemplo para tus hijos de qué es vivir sanamente.
  4. Crítica junto con ellos la publicidad que promueve cuerpos demasiado delgados
  5. Mantente muy alerta y observa la relación que tienen tus hijas con su cuerpo. Si notas que no aceptan su físico, que sufren porque se sienten gordas o que están obsesionándose por hacer dietas rígidas, platica con ellas. Acuérdate que el secreto y la negación son un aspecto fundamental de los trastornos de la alimentación, por lo tanto hablar del tema puede ser muy difícil, así que lo ideal es buscar la ayuda profesional de especialistas en este campo.

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